Ciudad Jardín. Un primer intento de historia subjetiva. Por Rodrigo Lorenzo

Esta es la historia del grupo tal como yo la recuerdo, con ayuda de datos objetivos, pero destacando lo que yo creo más interesante y opinando sobre esto y aquello, y lo de más allá, aunque tampoco mucho más allá, porque ya parecería una novela. Pretendía, en principio, ampliar lo que ya hay por ahí (Wikipedia: CJ en Wikipedia, blogs, libros,…). Pero ya se está convirtiendo en un intento casi desesperado de frenar mi propio olvido. Y como parece que a alguno le interesa, pues allá va.

Antes de remontarme a los orígenes me gustaría dar un par de ideas para el que quiera acercarse a lo que hicimos sin tragarse todo el tostón.

Yendo al grano, empezaré destacando nuestros mejores discos. Es decir, mis seis favoritos. Son Dame calidad, Poo-len, Primero así y luego más, Atún y algas, Ojos más que ojos y Ombligo secreto. Si eres nuevo en esta especie de secta, podría decirte: son sólo unas cincuenta canciones, así que si quieres emitir una opinión fundada te tienes que escuchar las cincuenta. Pero no: prefiero enviarte a la sección Algunas canciones para empezar (esta sección todavía no la doy por terminada, pero ya hay algunas “Sugerencias del chef”). Es una especie de menú-degustación que te sale neuronalmente mucho más barato. La mayoría pertenecen a esos seis discos.

El primero de estos discos es el mini-LP Dame calidad, en el que aparecieron tres canciones que creo que están entre lo mejor que hicimos, y parece que así lo piensa el público también, que las sigue visitando en You tube después de todos estos años: son Dame calidad, Aquí la caña manda y Su casa es suya. Aunque contractualmente creo que el nombre Ciudad Jardín me designa en este disco sólo a mí, lo cierto es que es el primero en el que colaboraron Paco Musulén y Luis Elices, como contaré ahora. Sin embargo la producción artística no estuvo dirigida por nosotros.

Mis otros cinco discos favoritos pertenecen a la etapa siguiente, que contaré luego, en la que el grupo lo formábamos  Paco Musulén, Luis Elices y yo mismo. Cada uno fue concebido ya como una obra coherente, desde la composición y arreglo de los temas a lo largo de muchos meses, hasta el título y el trabajo gráfico. Todos salieron en CD, LP y casete, aunque no debe de ser fácil encontrarlos. Alguno los está revendiendo por ahí bastante más caros de lo que cuesta un disco. Los tres primeros están en iTunes y Spotify. Los dos últimos hasta hace poco, no, quizá porque EMI no se los había cedido.

Creo que en los demás discos hay también buenas canciones, o buenas letras, o experimentos curiosos, pero sólo en estos hay un número suficiente de canciones buenas y, además, una buena producción. O en todo caso, una producción que aún me satisface, o en todo caso, de la que aún me siento parte, con sus aciertos y errores. Además, creo que tanto el grupo como yo mismo, fuimos enriqueciendo nuestra propuesta artística y evolucionando a mejor (lo que los manuales de autoayuda llaman “crecimiento”). Tampoco creo mucho en eso de “qué frescos eran cuando eran jóvenes”. Según eso, debí retirarme cuando se acabó la llamada “movida”. En la música (y en la escritura de letras) hay mucho que aprender, y a eso nos dedicamos, también.

Bueno, y ahora sí que empezaré por el principio, e intentaré llegar hasta el final.

Antes de CJ, entre 1980 y 81, pasé por tres grupos: Ella y los neumáticos, Glutamato ye-yé y Detectives. Pero esa es otra historia: parte ya la tienes pinchando en las páginas de este blog El artista etc. en la época anterior a CJ y en Retrato del artista casi adolescente como vampiro.

A comienzos del 82 Ramón Recio, productor independiente, me dijo que yo también podía ser artista. Y eso que yo nunca había cantado como solista y sólo había hecho una canción o dos, para Ella y los neumáticos. Le grabé un montón de temas con un casete, y le dije que no me quería llamar por mi nombre, como si fuera un cantautor. Yo respetaba a los cantautores, pero no quería que me asociaran a esa imagen, que en la España de entonces tenía un sentido muy concreto.

Así que le dije a Ramón que quería firmar como “Ciudad jardín” y dejar abierta la posibilidad de grabar o tocar tanto solo como acompañado.

Aclaro que el nombre lo tomé de las utopías urbanísticas de Ebenezer Howard y Arturo Soria. Para enterarse de qué eran las ciudades jardín y no acabar, buscando en la web, en un lodazal de imágenes cristianas, se puede empezar por este enlace: Ciudades jardines y ciudades lineales.

Bueno, Ramón y yo acordamos que lo mejor era formar una banda para ensayar los temas antes de ir al estudio. Le propuse a Eugenio Haro que tocara el bajo, y con Pol y Juan Luis en la batería (en distintos temas), y yo haciendo voz y guitarra, empezamos a ensayar. Seleccionamos 7 temas, que como eran muy cortos, podían caber en un EP, es decir, un single apretadillo. Los grabamos, pero Ramón no pudo conseguir que su discográfica completara sus “más de mil años al servicio del arte” y el disco no salió.

En 1999, finalmente, gracias a Patacho Recio, sale este disco llamado Ciudad jardín, editado por Subterfuge. [Más información en Discografía o en el propio CD, que quizá quede alguno… Lo último que sé es que ese disco ahora pertenece a Warner]. A este disco también lo llamo Homúnculo, porque eso parece el ser de la portada, inspirado en la primera canción.

Aunque el disco no sale en su momento, como la cosa nos gusta, Eugenio y yo seguimos tocando. Tocamos en el Marquee, Eugenio vestido de vampiro y yo de maoísta, con la cara pintada de amarillo. Es la foto que sale en el excelente libro del guitarrista y artista  Salvador Domínguez “Los hijos del rock”. Repartimos unos proyectos de edificios a los asistentes. Creo que por actitudes así alguno nos puso la etiqueta de “arty-rock”. Más información sobre estos primeros tiempos en un libro de Javier Manzaneque que es una verdadera enciclopedia. Me ha dicho que está casi terminado y lo publicará pronto. Tenéis un extracto y algo más en esta página de este blog: El artista etc., en la época anterior a CJ.

Creo recordar que en los locales de Faíco (estos detalles son para los de mi quinta) conocemos al batería de Inkilinos del 5º, Julián Hernández, con el que nos presentamos a un concurso de entonces llamado Villa de Madrid, en 1984. El quedar finalistas nos supuso poder grabar 4 temas, aunque con muchas prisas, en Doblewtronics, uno de los mejores estudios de entonces.

En ese mismo año “1984” (menos triste para nosotros que para el pobre Winston, sobre todo comparado con los anteriores) nos metimos en otros dos estudios, completando así el repertorio del que sería nuestro primer LP, Falso, que ya saldría en el 85. Para entonces estaba ya con nosotros el bajista Santi Agudo, y Eugenio volvió a la guitarra (lo que había tocado con Rigor mortis, Los drugos, etc.). Más información en Discografía (cuando la cuelgue, claro) y en el propio LP, que seguro que no lo encuentras ya ni en Bangla Desh (la tienda, no el antiguo Pakistán oriental). (O, a lo mejor, sí: Bangla Desh discos)

Datos: El disco se lo llevamos ya grabado a Fonomusic, la discográfica con la que cometemos la torpeza inaudita de firmar por cinco años y cinco discos. Muy en la onda posmoderna, la canción Falso, falso, y el título del LP, satirizan la seguridad en las convicciones propias que manifestaban por entonces muchos seguidores de Springsteen (a quien adoro), explicando continuamente lo que era auténtico y lo que no, como reacción a toda la onda moderna, colorista, frívola, que ya empezaba a pasarse de moda, y por lo tanto tocaba criticar. Yo, descreído, autocrítico y muy a la contra de estos, me declaraba “falso”.

La foto de portada era una falsa foto del miliciano herido de Robert Capa, foto que ya entonces, y todavía en 2010, se discute si en realidad era a su vez falsa. (más en El artista etc., en la época anterior a CJ). En la nuestra, en la esquina de abajo se ve Torres Blancas, a cuyos pies estuvieron el Rock-Ola y el Marquee. Pero a pesar de todos los dobles sentidos, hacíamos un homenaje a los perdedores de la guerra. Muy de aquellos años… Por cierto, la arquitectura moderna de los años 30 – es decir, la República- era otra cosa atractiva de algunas ciudades jardín. Otro guiño.

Amigos de la Escuela de Cine realizaron dos clips con canciones de este disco. Uno con A París, en un plató de la Dehesa de la Villa, y otro con Emanuelle negra en el valle de los zombis, este en el propio Cine Ideal que se nombra en la canción. He visto un fragmento del primero en un documental que se vio en 2013 sobre la llamada “movida”. Por alguna razón, en este caso cronológica – el fin de la época más efervescente del movimiento coincide con los comienzos de este grupo -, a los que hablan de ese fenómeno siempre les interesa justo la etapa de este grupo que a mí me interesa hoy menos. De hecho, esa canción no me gusta. Qué bárbaro, siempre a la contra…

En cumplimiento del contrato, grabamos un auténtico LP de cabo a rabo, en un solo estudio, con un solo productor. Esta es una de las razones por las que lo llamo Auténtico. Otra es por reivindicar otra manera de ser intenso, sincero, rockero que no implicara la imitación de modelos americanos bastante trillados que empezaban a extenderse por Madrid- es la época que les da por cantar en inglés y son glorificados algunos artistas bastante incompetentes-. El disco sale en el 86, y no funciona muy bien. Analizándolo ahora creo que refleja una etapa difícil, que empeoró aún más. Se acumulan los conflictos personales e incluso las tragedias, en mi caso. Tengo la sensación de que no vamos a ningún lado, empezando por mí. Decido disolver el grupo y plantearle a Fonom-usic (en lo sucesivo, FU) seguir en solitario, como había empezado. Por cierto, he leído en algún sitio que esta crisis se produce por la muerte de Eugenio, pero esta ocurrió años más tarde. (Más información en Discografía, etc.)

En esto conozco al futuro del grupo, Paco Musulén y Luis Elices, que tocan teclados y guitarra respectivamente, además de programar bases y hacer arreglos con una soltura que yo no había visto. La discográfica sugiere un productor y además de Julián y un bajista, empezamos a trabajar las canciones Paco, Luis y yo en el local de estos. Finalmente grabamos un mini LP, Dame calidad. A medida que trabajamos juntos, los tres sentimos que podemos continuar haciendo cosas después de este trabajo puntual. En el AVE a Sevilla, una frase de Paco que no puedo reproducir me convence de que compartimos algo inmarcesible. Comienza una colaboración que durará una década.

Debo decir que yo soy el principal responsable de la penosa portada. Mi única excusa es que me encontraba, como he dicho, en una encrucijada, con una desorientación notable y poco apoyo.

En una de sus rocambolescas estrategias, F decide completar el mini LP de seis canciones con otras cuatro, para lanzarlo otra vez. Un tanto absurdo, porque el mini LP ya era muy sólido: incluía tres canciones que serían luego clásicos nuestros: “Dame calidad”, “Aquí la caña manda” y “Su casa es suya”, pero que ellos no habían querido apoyar como es debido. Sin embargo, Paco y Luis ven la oportunidad de autoproducirnos trabajando por anticipado con un ordenador (algo que entonces no hacía casi nadie) y buscando nuestro propio sonido.

Es así como completamos cuatro temas que saldrán, unidos a los otros seis, como el LP Toma cantidad (le dimos a FU lo que querían: de ahí el nombre) en 1987. Entre las cuatro está una revisión de “Emanuel negra en el valle de los zombis” (de la que Siniestro Total hizo una versión algún tiempo después). (cambié el Emmanuelle, título de porno serie B por el más cercano Emanuel) Y otra revisión de “Nunca he sido tan feliz”, del disco inédito, que ya se revisó como Las vacas en Falso. (Poch la llamaba Las vacaburras). Pero mi favorita de estas cuatro es ¡Gato!, que transformaba un tema de Auténtico en una balada super-tecno-funky (onda The System y Cameo).

Tampoco me gusta la portada, pero esta ya no es mía – aunque acabé dando mi aprobación -.

Con un tema de este disco, Su casa es suya nos hicieron un nuevo clip, que al parecer han visto muchos hinchas de fútbol – lo ponían en los estadios-. También lo han visto muchos alumnos de secundaria de la zona noroeste. Pero ya lo hicimos mientras grabábamos el siguiente, Poo-len y por eso nuestro vestuario y el decorado en la foto de contraportada es igual que en el clip. Gracias, Charlie: nunca creí que llegara tan lejos. Por cierto, el gorro rastafari es el que está expuesto en el bar-museo de la eximia movida Madrid Me Mata, en Malasaña.

Poo-len (1988) era el primer disco completo que hacíamos juntos Paco, Luis y yo, y por eso es de los que nombro arriba como favoritos. También es el primero que hacemos con el genial Bob Painter, ingeniero y productor que nos acompañará hasta la muerte – del grupo, se entiende -. Poo-len contiene varios de mis temas favoritos de toda nuestra carrera: Su visión de la vida, Nada más y nada menos, ¿Cuánta fruta? Un regalo, Un meñique, El mar te invitaba.

Aunque no demasiados, íbamos vendiendo cada vez más discos, y sobre todo, tocando más y más en directo. Miguel Morant, Paco Bastante o Candi y Geni Avello colaboran habitualmente con nosotros aportando, como Bob y otros tantos, su buen hacer y sus ideas, que completan el sonido del grupo o ayudan a generar otras ideas.

Con todos ellos preparamos – en una casita de la Ciudad Lineal de Arturo Soria, quizá su espíritu ciudadjardinesco nos iluminó un poco – el disco que según muchos profesionales de la farándula nos habría lanzado al estrellato universal si FU hubiera apostado realmente por nosotros. Lo llamamos Primero así y luego más (1990), como la canción que más nos gustó al acabarlo, e incluía otros bombazos como Allá en las alturas y, sobre todo, Beber y bailar. Muchos años después de quedar deslumbrado por Tito Puente y Celia Cruz me veía cantando un soneo en mitad de un disco con canciones que iban de lo africano al pop electrónico o el soul.

Con todo, el grupo sí que pegó un salto en ventas y conciertos. Ese verano tocamos sobre todo en Andalucía, donde parece que nuestra afición a la música bailable de raíz afroamericana conectaba mejor entonces. Pero recorrimos más o menos toda España. Y nuestra autoestima, todo hay que decirlo, mejoró mucho. La crítica nos alababa, los singles sonaban, la gente bailaba, los desconocidos nos reconocían por la calle, los watios aumentaban, los hoteles mejoraban, y todo siendo artísticamente independientes. ¡Un lujo!

El siguiente se llamó Atún y algas (1991). Es el disco favorito de muchos adeptos a nuestra secta, quizá porque mantiene un nivel muy alto en todas las canciones. Mis favoritas son Atún y algas, Placeres delicados, Me atormenta tu cuerpo, La piel del cocodrilo y Miren a mi mulo. Aunque la pura composición de canciones – acordes, melodía, letra – creo que sostiene todo el  conjunto, a mí me sigue gustando, y admirando, la labor de arreglos y pre-producción, que hay que acreditar sobre todo a Paco y a Luis, y la producción en el estudio, donde brilló Bob. Compruébalo: escúchalo con cascos. Como se aprecia en parte en los créditos, la nómina de colaboradores iba en aumento de disco a disco. Varios eran ya músicos habituales de la banda en directo y contribuían también a los arreglos. Miguel, por ejemplo, fue esencial en los arreglos vocales y en directo. Candi, Geni y Paco Bastante también lo fueron en este o en otros discos.

Hay que relatar la historia oscura que estaba detrás de estos dos últimos discos. Los más observadores ya habréis advertido que contando la pareja Dame calidad/Toma cantidad como un solo disco, con Primero así …ya llevábamos cinco, y por tanto nuestro contrato terminaba. Ya podíamos volar libres hasta una compañía poderosa y creativa, que nos lanzaría directos hacia el Hall of fame. Pero no. Cuando llegó el momento de grabar Primero así …, nuestro sello FU nos amenazó con no promocionarlo – y darnos además un presupuesto menor para grabarlo – si no nos quedábamos en la compañía. Juego limpio, vaya. Así que tuvimos que firmar por otros dos discos, que fueron Atún … y otro cuya historia relataré ahora. Como se ve, la promesa se quedó en nada: FU no se lanzó a fondo con Primero…, y tampoco lo haría con Atún…. A pesar de que los singles de éste sonaron bastante (sobre todo el Mulo) no apoyaron lo suficiente el recorrido del disco.

Sin embargo, ellos seguían con su política habitual: “Haced otro disco.” Nosotros no queríamos, pero el contrato nos obligaba. Así que nos metimos de nuevo en el estudio para nuestro séptimo disco con FU: Fatahal-Jadimul Baba 1992, una útil frase en árabe que significa “Ábrele la puerta al criado”. No tiene doble sentido: se trataba sólo de dificultar la comprensión.

Como siempre, quisimos que el disco no desmereciera nuestra autoexigente trayectoria. La única diferencia, derivada de la situación provocada por la política de FU, es que nos daba igual que se vendiera o no, y eso sí, había una letra crítica con la compañía que nos exprimía como a limones en un chiringuito arruinado. Así que nos permitimos un planteamiento experimental. Pensábamos que si los discos llenos de canciones con posibilidad de ser éxitos no eran apoyados por FU, menos lo iba a ser este experimento. A FU le pareció muy mal, y por eso nos representaron como tres serpientes cuando hicieron la única portada que nosotros no controlamos. Creo que olvidaban sus propias maniobras con Primero así… y Atún…. O a lo mejor las serpientes eran un autorretrato de ellos mismos.

Lo alucinante es que Fatahal… está, como todos los de FU, e incluso el de Subterfuge, en iTunes y en Spotify. Están todos los discos de FU, no solo mis tres favoritos de ese sello, sino los otros cuatro, y en cambio no están los dos de EMI-Hispavox, bastante mejores que esos cuatro. Hispavox ni siquiera los tiene en su catálogo web – bastante cutre, por cierto -. Tampoco he podido encontrarlos en los catálogos de EMI ni la aplicación de Sony, que creo que compró el fondo de EMI. (esto lo escribí hace años: parece que Ojos más que ojos y Ombligo secreto ya están en Spotify)

Y llegamos a los dos últimos discos del grupo, que publicó Hispavox, cuando ya pertenecía a EMI. La suerte parecía sonreírnos: firmábamos un buen contrato con un sello que pertenecía a la legendaria compañía de los Beatles y mis adorados – en mi juventud – Pink Floyd.

El primero fue Ojos más que ojos (1992), un disco al que tengo mucho cariño. Para prepararlo, sobre todo en su fase final, nos fuimos como de concentración a lo más parecido que encontramos a un retiro espiritual: un chalet-bar en Ibiza. Allí trasladamos todo nuestro complejo equipo de producción y grabación por amable invitación de Martin, un road-manager, viejo amigo de Paco y Luis, que nos dejó vivir y trabajar allí durante cerca de un mes – gracias, Martin -. Afortunadamente, si mal no recuerdo, no abrían el bar todas las noches. La secta de la hormiga recrea nuestra vida allí. Pero, bromas aparte, trabajamos duro, tanto en composición, como programación, letras, etc. También tocamos mucho, porque un amigo de nuestro anfitrión trasladó allí un equipo de escenario de miles de watios con el que ensayábamos por trabajo y por diversión. Creo que nunca he ensayado a semejante volumen: se te movían los pelillos y todo, de la presión del aire.

El resultado fue un disco con algunas canciones que aún me parecen estupendas. Hay referencias a la isla (Revolcón de arena y agua), amor en un paisaje de distopía (Sábanas con talco) y un cierto homenaje a China Crisis (Abre bien los ojos). Luego lo grabamos en Madrid, pero creo que nunca olvidaré algunos momentos de los días de Ibiza. Como siempre, colaboraron excelentes músicos y la labor de Bob fue espléndida.

El segundo y último con EMI, y último del grupo, fue Ombligo secreto (1995). Sabíamos que necesitábamos un empujón, así que hicimos una labor de selección de canciones muy exigente. Cambiamos algo el enfoque, sobre todo porque nosotros mismos éramos ya algo diferentes de los tres idealistas que hicieron Poo-len. La vida ya había dado unos tumbos y por otro lado, como siempre, no nos conformábamos con repetir fórmulas de canciones anteriores. Es por eso que introdujimos un sonido más acústico, más carnoso, más rockero, incluimos dos baladas, llamamos a muchos y muy diferentes colaboradores, etc. La batería y la percusión las grabamos en Londres, con Andy Gangadeen (M-People), y el veterano Louis Jardim. Ya en Madrid contamos con los cubanos Gema y Pável, con Edith Salazar, con Wáfir y Peter Oteo (Radio Tarifa), Paco Bastante, Pepe Fábregues, Justo Lera, Webo Cuervo, y Candi y Geni Avello, todos músicos magníficos con los que ha sido un verdadero honor compartir el placer de crear música.

El disco, ya lo he dicho, creo que es muy bueno. Pero eso no fue suficiente. A pesar de que hicimos una gira promocional con una banda estupenda, que incluía a las antiguas Lunares Inma y Mari Paz, la cosa fue languideciendo. El circuito de salas español, ya quemado por los megacachés de la época Olimpiadas-Expo-Ave-somos-ricos, seguía menguando; y más, si como nosotros, pretendías hacer tu música y no unas cuantas versiones para entretener en los bares de copas.

Nuestro contrato exigía un número de ventas que no alcanzamos y fuimos expulsados del paraíso transnacional- ese que no saca ya los discos-.

Creo que nuestro último concierto fue en la sala Suristán, porque así lo dice en un papel promocional que está en la última página de mi álbum de recortes. Allí dice abril de 1997.

Paco y Luis siguen trabajando como los excelentes músicos profesionales que siempre fueron.

A mí no me gustaba el futuro que me esperaba y decidí cambiar de trabajo. Fue bonito mientras duró.

Gracias a todos.