Aunque Iñaki nunca tuvo nada que ver con CJ como tal, sí que fue una persona muy querida por quien esto firma, y además, fue un placer colaborar con él en Glutamato Ye-Yé, aunque fuera brevemente: de ese modo, forma parte de mí y de CJ. Su creatividad, originalidad, iconoclastia y profundo carisma artístico han sido justamente glosados cuando se conoció la triste noticia, poco puedo mejorarlo. De la persona, solo sé decir que siempre lo recordaré como de lo mejor que he conocido en el rock.
Geni, además de muy querido, fue un colaborador activo de CJ que debe tener un lugar de honor en este blog. Su muerte ocurrió hace ya tiempo, pero yo me acabo de enterar, así que ahora va a ser. De nuevo, y por eso tiene también sentido hacerlo aquí, con Iñaki, se trata de una persona para mí entrañable. Trabajar junto a él siempre fue un gusto, porque a su gran talento unía un trato cordial y espontáneo.
Lo recuerdo especialmente cuando arreglamos juntos los coros del álbum “Ojos más que ojos”, y tocando la guitarra en “Fatalidá”, en ese disco. Pero su aportación a CJ se extiende a otros trabajos. Su voz, junto a la de su hermano Candi (en los créditos son Geni Avello y Candi Igual) y a la de Miguel Morant, se puede escuchar en varios temas del álbum “Poo-len”. Recuerdo con especial cariño y admiración las voces que arreglaron e hicieron en “Nada más y nada menos”, redondeadas por ese “Wakaaa” final. No puedo escucharlo sin emocionarme: muchas, muchas gracias, Geni.
Aunque no llegó a grabar nada en el álbum “Primero así, y luego más” o en “Atún y algas”, lo mencionamos en los agradecimientos porque siempre estaba ahí cuando se le necesitaba.
Sí que graba en “Ojos…” lo que he mencionado arriba. Los coros los preparamos en casa con la ayuda de un cuatro pistas a cassette. Sus ideas y profesionalidad fueron, como siempre, muy importantes para mí. Además de estos arreglos luego grabó las voces del disco, junto a Candi, Miguel y Carlos Hens. Aunque no sale en los créditos, también lo recuerdo tocando la guitarra en “Fatalidá”, una canción en la que creo que encajaban sus gustos.
Y también cantó y colaboró en “Ombligo secreto”, donde aparecen, él y su hermano, como Candi Avello y Geni También.
Hasta siempre, Iñaki y Geni.

12 junio 2026
Qué alegría leerte otra vez aquí, aunque sea por razones tristes. Ya que estamos hablando de voces y de vocalistas, me gustaría que contaras quiénes fueron tus principales influencias a la hora de cantar y por qué motivos, y también cuándo supiste que habías encontrado un estilo propio para cantar. Creo que tu timbre y tu forma de arrastrar las vocales son un motivo esencial para amar CJ.
14 junio 2026
Hola, César. Gracias por escribir. Es una pregunta difícil, pero lo intentaré, porque me gusta reflexionar sobre aspectos concretos del arte de las canciones, mías o de otros. Te puedo nombrar unos cuantos a los que admiro, y de los que he tratado de aprender. Quizá detectes ese influjo, o más bien, ese modelo que he querido seguir, con más o menos éxito. Pero yo no lo he visto nunca claro, a veces te atribuyen cosas desconcertantes. El más nombrado por otros es Byrne, pero nunca fue para mí un ídolo, realmente. Los TH como banda, incluido él, sí que me fliparon, pero con el tiempo me quedé solo con «Remain in light» y algo de «Little creatures», el resto dejé de escucharlo hace tiempo; como tantos, esos otros discos han caído del pedestal. También pienso que el estilo es inseparable del timbre, el fraseo, la propia melodía que te decides a fijar, es decir, una cuestión ya de composición. Sobre esos aspectos sí que trabajé siempre de manera cada vez más consciente y ahí ya buscando la sensación de estar creándolo yo, más que seguir un modelo. Pero en cuanto al canto de por sí, lo moldearon sin duda también mis sucesivos profesores de canto, entre los que debo nombrar a María Lalanne, la primera, y a Laura Liss, con la que más trabajé más tiempo, pero también todos los profesores de armonía, coro, guitarra, etc. Todo se trasvasa de una área a otra. Y muy importante, mis compañeros Paco y Luis y todos los que alguna vez estuvieron detrás de la mesa de mezclas, Bob y Virgilio en primer lugar, me orientaron muchas veces, para mi fortuna. Sobre todo esto habrá información más detallada en el libro que está preparando un especialista en nuestra trayectoria. Creo que, al principio, hubo una clara influencia de la new wave en todo lo que hacía: era la música que me entusiasmó como para dedicarme a ello. Y en esa época me lanzaba y ya está. Hoy gran parte de lo que grabé entonces me parece demasiado áspero, y no me convence, por eso fui evolucionando. Pero allí estaban, seguro, cosas de los Jam, Clash, Joe Jackson, Police, Blondie, y luego los siniestros afterpunk, que coincidieron, se nota, con nuestras primeras grabaciones. A la vez, nunca dejé de escuchar o recordar a la generación previa, desde Dylan, Pink Floyd y otros dinosaurios a Vinicius, los de la Fania y, sin duda, Bob Marley, y también a otros rastafaris, como Dennis Brown, que tiene unas melodías muy originales, de desarrollo largo. Luego me enganché al soul, el funk y el jazz, de los 50 en adelante: Ray, Sam Cooke, Ella, Billie y Sarah, Aretha, JB, Michael J, Dennis Edwards, Prince, y algunos anglosajones más pálidos en esa onda, sobre todo el Paul Weller de Style Council y Donald Fagen, con y sin Steely Dan. A estos dos últimos sí me los detectaron los críticos más agudos. También algún hipotenso, como Michael Franks. En fin, dejo la lista, podría estar así horas.¡Un abrazo!
22 junio 2026
Gracias por esa respuesta tan exhaustiva, Rodrigo. Muchos son referencias que comparto contigo, pero las menciones a los dos Dennis, Brown y Edwards, tan distintos entre sí, me han encantado. Voy a aprovechar para dejar ahí otros temas para que comentes cuando te apetezca y tengas un rato. Primero me gustaría conocer tu opinión, si la tienes, de algunos artistas. Empiezo por dos clásicos latinoamericanos: Bola de Nieve y Roberto Goyeneche, sobre todo en su etapa última, la menos canónica y más desquiciada. Para muchos pecarán de teatrales y excesivos pero, para mí, habitan en ese olimpo de cantantes cuyo arte nace de manera natural en el mismísimo instante en que abren la boca, igual que Nina Simone, Jonathan Richman o Jorge Ben Jor. ¿Estás familiarizado con ellos? Y una segunda pregunta, esta ya directamente relacionada con CJ: hay una canción que me chifla pero que siempre me ha resultado un poco oscura: Como primos hermanos, de Atún y algas. ¿Puedes contarme algo acerca de la letra? ¡Gracias, como siempre!
26 junio 2026
Pues encantado de responder, César. De nuevo, son preguntas interesantes, que ya convierten esto en un auténtico coloquio. Estoy por pedir agua a los organizadores. Haré lo que pueda. Allá voy. A Bola de Nieve lo escuché hace tiempo, pero no me atrajo especialmente, a pesar de que yo estaba en una etapa de absorción antillana y brasileña. Quizá por eso que dices, de la teatralidad o el exceso, que no es de los rasgos que más me atraen de un artista, y en su caso me resultaban, además, de un estilo anticuado. Eso es lo que recuerdo, tampoco lo tomes como una reflexión muy profunda. Eso sí, como dices, era imposible confundirlo con nadie que yo conociera. A Goyeneche no lo conozco, debió de escapar a la citada absorción. Y coincido contigo en lo que dices de los otros tres: también es imposible confundirlos. Personalmente no soy muy de Nina, aunque sé que tiene un talento enorme, era una pianista superdotada, que al parecer no pudo seguir la carrera de virtuosa clásica que deseaba, por su color y sexo, eso dicen. Hace poco trabajé en la vieja «Love me or leave me» con unos amigos y escuché su versión, una alucinante combinación de voz africana y acompañamiento bachiano. Como cantante me pareció poco sofisticada, tanto en cuanto a timbre como en cuanto a fraseo. El piano, en cambio, era una locura. Richman me gustó mucho en su momento, una personalidad muy fuerte, opuesta en muchos aspectos al pop de entonces. Pero hoy ya no escucho casi nunca música de esa época. Y Jorge Ben sí que me causó una gran impresión. Su «!Mas, que nada!» la reintegré a mi altar muchos años después de su descubrimiento y la interpreté con grupos grandes de jóvenes intérpretes. Lo bien que funcionaba y lo bien que lo pasábamos prueba que, más allá de su personalidad como intérprete, Jorge hizo una canción perfecta y eterna. Y hoy no me importaría explorar el resto de su obra, porque tengo otra ventolera brasileña desde que vi en un documental a Alaide Costa cantar «Dindi» y descubrí a Silvia Telles y Nara Leao. Te recomiendo, a ti y a todos, el documental, sobre el nacimiento de la bossa nova: «Coisa Mais Linda: Histórias e Casos da Bossa Nova».
«Como primos hermanos» pertenece a una de las dos categorías en que se pueden dividir las letras con respecto a mi implicación: las que hablan de cosas que no tienen nada que ver conmigo, y las que reflejan algo de mi vida, emociones, sentimientos, etc., casi siempre de forma velada y en diversa proporción. Esta canción pertenece al segundo grupo: detrás de una historia, que está dentro de un marco (la narra la mujer del principio), con muchos elementos imaginados (alquiler de camellos, cabaña) hay, y dan sentido a la canción, algunos personales. Trata de reflejar la tristeza por el alejamiento que se produjo entre dos personas que se profesaron, como mínimo, un enorme afecto, y la esperanza optimista de que la vida finalmente los vuelva a acercar. Más no te puedo decir: ¡bastante trabajé en velarlo! Un abrazo.